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Erzsébet Bathory - La Condesa Sangrienta

Nació el 7 de agosto de 1560 en Nyírbator - Hungría y falleció el 21 de agosto de 1614 en el Castillo de Cachtice, lo que hoy día es Trencín - Eslovaquia, aunque la fecha de su muerte no se puede verificar.

Erzsébet (Elísabeth - Elizabeth o Isabel) pertenecía a una familia noble, pariente del rey de Polonia y príncipe de Transilvania, István Báthory.

La condesa se ha ganado el sobrenombre de "sangrienta" por ser la mujer que más ha asesinado en la historia de la humanidad, pero como todo lo que ocurría en esas épocas, no se puede saber la cifra exacta de sus víctimas, aunque se cree que fueron más de seiscientas jóvenes las que murieron de formas muy crueles a manos de esta mujer que con el paso del tiempo se convirtió en un ser sádico y malvado. Erzsébet estaba obsesionada por la belleza y esa obsesión la llevó a cometer crímenes y actos con los que ella creía que mantendría su juventud.
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El Carnicero de Rostov - Andrei Romanovich Chikatilo

Andrei Romanovich Chikatilo es posiblemente el peor asesino en serie de la historia de Rusia.

Él mismo llegaría a decir: "Yo soy un error de la naturaleza, una bestia enfadada".

Se le atribuyen al menos 53 asesinatos en lo que era su doble vida, por un lado era un hombre de lo más normal, trabajador, con familia, casado y comunista asociado. Pero por otro lado escondía un lado demasiado oscuro que lo hacía disfrutar comentiendo los crímenes más crueles. Su forma de ser le hacía ganarse la confianza de los niños, unos menores que conocerían el lado más salvaje y criminal del ser humano.
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Robert Lee Yates - El asesino de Spokane

Nació el 27 de mayo de 1952 en Spokane - Washington - EE.UU.

Entre los años 1996 y 1998 asesinó a unas 13 mujeres prostitutas de la misma zona. Después confesaría otros dos asesinatos cometidos muchos años antes.

Después de haber sido condenado a la pena de muerte y teniendo incluso una fecha, no ha sido ejecutado y en la actualidad se encuentra a esperas de esa ejecución en la Penitenciaría del Estado de Washington.

Yates ha sido uno de los asesinos en serie más escurridizos.
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Paul y Karla - Barbie y Ken - Pareja perfecta... de asesinos en serie

Paul y Karla Teale se conocieron, se hicieron novios y se casaron, lo normal en cualquier pareja

Para toda la gente de su alrededor, eran la pareja perfecta, esa que la gente suele envidiar. Guapos, jóvenes, con dinero y toda una vida por delante.

Pero esa pareja tan idílica era sólo a vista de los demás, ya que guardaban un terrorífico secreto.

Era un matrimonio compenetrado, sobre todo para matar. Cómplices, crueles, sádicos sexuales y asesinos en serie.

Esta es una de las historias más terroríficas en la historia criminal canadiense por la frialdad de los dos asesinos.
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La masacre de Puerto Hurraco

Al atardecer del 26 de agosto de 1990, en el pequeño pueblo de Puerto Hurraco - Badajoz - Extremadura - España, se produjo un asesinato masivo por parte de unos vecinos.

En aquella masacre murieron nueve personas, además de 15 heridos.

Aquel suceso impactó a todo el país, que jamás olvidará a los "Izquierdo".
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Charles Manson - Secta "La Familia"

Fundador y líder de la secta "La Familia", un grupo que en un principio parecía pacifista pero que después perpetraron asesinatos crueles, entre ellos el de Sharon Tate (actriz y modelo estadounidense, mujer de Roman Polanski) junto a otras personas.

Adquirió tanto poder entre sus adeptos, que hacían todo lo que él quisiera, fuera lo que fuera, incluyendo matar salvajemente.
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Jeffrey Dahmer - El Carnicero de Milwaukee

Jeffrey Lionel Dahmer, más conocido como "El carnicero de Milwaukee", nació en West Allis - Wisconsin - EE.UU., el 21 de mayo de 1960.

Fue un asesino en serie homosexual que entre los años 1978 y 1991, mató a 17 hombres. Aunque el número de muertes causadas por Dahmer no fue tan numerosa como las de otros asesinos en serie, su historia fue muy conocida porque además de matar, practicaba la necrofilia y el canibalismo.

Este artículo contiene imágenes mostradas por algunos medios norteamericanos que pueden herir la sensibilidad de algunas personas.
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Ted Bundy - El primer asesino en serie

Theodore Robert Cowell Bundy nació el 24 de noviembre de 1946 en Burlington - Vermont.

Más conocido como Ted Bundy, a raíz de sus más de 100 asesinatos fue el que motivó que a partir de su caso se llamara a este tipo de criminales "asesinos en serie". Despiadado, cruel, de sangre fría y con un arma a su favor, era un hombre muy amable, simpático y sobre todo, muy atractivo. Existen pocas fotos en las que aparezca Ted Bundy con el rostro serio o cabreado. En todas con una sonrisa o sin ella, pero sin perder ese gesto de "poder" ante todo.
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El Monstruo de los Andes - Pedro Alonso López Monsalve

El Monstruo de los Andes es uno de los asesinos en serie más terroríficos de la historia. En su trayectoria criminal se sabe que mató a más de 300 niñas.

Nació en Tolima - Colombia en 1948. Era el séptimo hijo de trece hermanos. Su infancia fue muy violenta por los tratos de su madre, que era prostituta y llevaba un estricto control sobre sus hijos, además de la notoria ausencia de su padre. Cuando tenía 8 años, en el año 1957, su madre lo sorprendió manteniendo relaciones sexuales con su hermana menor, por lo que lo tiró de su casa. Estuvo viviendo en estado de indígena como gamín en Bogotá y abusaron de él sexualmente.

Una familia americana lo adoptó cuando tenía 12 años, pero tampoco estuvo mucho tiempo con ellos, ya que un profesor lo volvió a agredir sexualmente y Pedro se vio obligado a huir y volver a las calles. A los 18 años, en el año 1969, lo encarcelaron por hurto y también sufrió abusos por parte de tres presos mientras cumplía condena. A partir de aquel momento decidió no volver a ser nunca más la víctima, convirtiéndose desde ese momento en el más terrorífico de los verdugos. Comenzó asesinando a los tres presos unos días después, algo por lo que no recibió condena, porque las muertes fueron declaradas en defensa propia.
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Aileen Wuornos - La prostituta asesina

Nació el 29 de febrero de 1956 en Rochester - Michigan - EE.UU. Hija de Leo Dale Pittman y Diane Wuornos. Fue una asesina en serie.

Sobre Aileen Wuornos se ha escrito mucho y hace unos años se hizo una película sobre su vida que tuvo mucho éxito llamada "Monster", que fue estrenada el 26 de diciembre de 2003 y por la que pudimos conocerla la mayoría de la gente con más detalles. Por esta interpretación Charlize Theron, ganó un Oscar.

Aileen también es la protagonista de cientos de debates, ya que la pena de muerte para una persona como ella (enferma) no se justifica.

La historia de Aileen Wuornos estuvo marcada desde el día que nació hasta el día de su muerte.
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Gary Ridgway - El asesino de Green River

Gary Leon Ridgway nació en Salt Lake City - Utah - EE.UU., el 18 de febrero de 1949.

Su nombre ha pasado a la historia como el "Green River Killer" (El Asesino de Green River o El Asesino del Río Verde), un asesino en serie buscando durante muchos años y que estaba más a la vista que nadie.

Hijo de Mary Rita Steinman y Thomas Newton, era el segundo de tres hermanos y se crió en McMicken Height - Washington.

Su madre era muy estricta, quizás más de lo normal o común. A toda su familia la trataba con mano dura, especialmente con Ridgway y su marido, con el que las discusiones y gritos estaban a la orden del día.
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La Vampiresa de Barcelona - Enriqueta Martí


Enriqueta Martí Ripollés, nació en San Felíu de Llobregat - Barcelona - España, en el año 1868 y murió el 12 de mayo de 1913.

Más conocida como "La vampiresa de Barcelona" o "La vampira del carrer de Ponent".

Enriqueta llegó a Barcelona desde Sant Felíu de Llobregat muy joven, allí trabajaba como niñera aunque al poco tiempo comenzó a ejercer la prostitución.

Trabajaba en burdeles y zonas donde las prostitutas se reunían para captar a clientes, como el Portal de Santa Madrona o el Puerto de Barcelona.

En el año 1895 se casó con Joan Pujaló, un pintor artístico, pero no duraron mucho tiempo y su matrimonio fracasó. Según Joan, Enriqueta tenía afición por los hombres y su carácter era extraño, impredecible, falso.. También recibía continuamente visitas muy extrañas en la casa, personas de mala vida.

Aunque Enriqueta estaba casada, no dejó la prostitución ni su ambiente.

Finalmente la pareja se reconcilió y se volvió a separar seis veces más. Nunca tuvieron hijos.

Durante el día, Enriqueta mendigaba y pedía en casas de caridad, conventos y parroquias. Vestía harapos y muchas veces llevaba a niños cogidos de la mano haciéndolos pasar por sus hijos. Después, a estos mismos niños los prostituía y después los asesinaba.

Enriqueta tenía suficiente dinero para no tener que mendigar, con sus dos trabajos como proxeneta y prostituta ganaba lo suficiente, pero esa era su estrategia.

Por la noche se vestía con las ropas más lujosas, pelucas, sombreros y se iba a zonas de gente pudiente, como el Teatro del Liceo, Casino de la Arrabassada y otros lugares típicos de la clase más acomodada de Barcelona.

Se cree que en estos sitios ofrecía sus servicios como proxeneta especializada en niños.

En 1909, fue detenida en su casa de la calle Minerva en Barcelona, acusada de regentar un burdel donde se ofrecían servicios sexuales de menores de entre 3 y 14 años. También fue detenido un joven de una familia de posición social alta.

Pero Enriqueta tenía muchos contactos con la clase alta y eso la ayudó a que nunca tuviera un juicio por el asunto del burdel. Aquel proceso se perdió en el olvido y no le llegó a pasar nada.

A Enriqueta no le bastaba con ser proxeneta de niños y ejercer ella misma la prostitución entre la clase alta, también era curandera. Los productos que utilizaba para fabricar sus remedios estaban compuestos de restos humanos de los niños que mataba. En aquellos momentos asesinaba tanto a bebés como a niños más mayores.

De ellos aprovechaba casi todo, la sangre, grasa, cabellos y huesos, que transformaba en polvo. Es por esta razón por la que nunca tuvo problemas para deshacerse de los cuerpos de aquellas criaturas.

Ella ofrecía pomadas, ungüentos, filtros, cataplasmas y otras pociones, especialmente para curar la tuberculosis que en aquella época era tan temida y que acabó con la vida de tantas personas. También utilizaba sus remedios para otras enfermedades que no tenían remedio ni cura en la medicina tradicional.

La gente de clase alta pagaba grandes sumas de dinero por estos remedios que ofrecía.

Nunca se ha llegado a saber el número de niños que secuestró y asesinó. Cuando fue detenida en su piso del barrio del Raval, Calle Ponent 29 (hoy Joaquín Costa), se encontraron los huesos de 12 niños.

La Vampiresa de Barcelona es la asesina en serie más mortífera que ha habido en España. Aunque no se sabe el número de niños que mató, se cree que fueron muchísimos, ya que llevaba muchos años haciéndolo. En Barcelona, en aquellos años, se sospechaba que alguien se llevaba a los bebés y muchos niños desaparecieron sin dejar rastro, en la población había mucho temor.

Su última víctima, Teresita Guitart Congost, fue secuestrada el 10 de febrero de 1912. La gente estuvo buscando a la niña durante dos semanas, estaban indignados y así demostraron que el temor de la población era cierto y que alguien se estaba llevando a los niños y que la las autoridades no habían investigado este tema.

Claudia Elías, una vecina de las típicas "cotillas", encontró la pista de Teresita. El 17 de febrero de 1912 vio a una niña con el cabello rapado mirando desde un finestrón del patio interior de su escalera. Ella vivía en el entresuelo del número 29 de la Calle de Ponent y era la primera vez que veía a esa niña.

La niña estaba jugando con otra niña y Claudia le preguntó a su vecina cuando la vio aparecer por la ventana que si esa niña era suya, aquella vecina era Enriqueta martí, que cerró la ventana sin contestarle.

Claudia se extrañó mucho y le contó lo que había pasado al colchonero de la misma calle con el que tenía una amistad, además de decirle que sospechaba que esa niña era Teresita Guitart Congost y al mismo tiempo que sospechaba de su vecina y la vida que llevaba.

El colchonero le comunicó esto a un agente municipal, José Asens. Le hizo saber las sospechas que tenían de lo que estaba pasando en aquel entresuelo de Enriqueta y éste, a su vez, se lo comunicó a su jefe, el brigada Ribot.

El 27 de febrero, el brigada Ribot y dos agentes más, fueron a buscar a Enriqueta con la excusa de una denuncia por pertenencia de gallinas en el piso. Enriqueta se encontraba en el patio de la calle Ferlandina. Le dijeron la denuncia que había en su contra y se la llevaron a su casa.

Enriqueta se mostró muy sorprendida pero en ningún momento opuso resistencia, seguramente para no levantar sospechas.

Cuando los agentes entraron en el piso de la asesina, encontraron a dos niñas, una de ellas era Teresita Guitart Congost y la otra se llamaba Angelita.

Teresita fue devuelta a sus padres después de haber declarado y explicar cómo Enriqueta se la había llevado.

La niña dijo que en un momento que se alejó de su madre, Enriqueta se la llevó de la mano prometiéndole caramelos, pero cuando ella se dio cuenta de que se la estaba llevando lejos de su casa, quiso volver y Enriqueta la cubrió con un trapo negro cogiéndola por la fuerza y llevándosela a su piso. Cuando llegaron, Enriqueta le cortó el pelo y le cambió el nombre por el de Felicidad, diciéndole que no tenía padres y que ella era su madrastra, que así la llamaría cuando saliesen a la calle.

Las mal alimentaba con patatas y pan duro. Aunque no les propinaba golpes, las pellizcaba y prohibía que salieran a las ventanas y balcones.

Teresita también dijo que las solía dejar solas y que un día se atrevieron a mirar en las habitaciones donde Enriqueta les había prohibido entrar. Allí encontraron un saco con ropa de niña que estaba llena de sangre y un cuchillo lleno de sangre (que era con el que deshuesaba).

Durante todo el tiempo que Teresita estuvo secuestrada no salió de la casa.

Angelita también hizo su declaración y ésta, era mucho más aterradora.

Antes de que llegara Teresita a la casa, había otro niño de cinco años que se llamaba Pepito. La niña vio como Enriqueta, a la que ella llamaba mamá, lo había matado en la mesa de la cocina.

Según la niña, Enriqueta no se dio cuenta de que la niña había visto aquello y Angelilta salió corriendo para esconderse en la cama y hacerse la dormida.

Angelita no sabía sus apellidos y afirmaba que Enriqueta le había dicho que su padre se llamaba Joan. Según Enriqueta, era su hija y de Joan Pujaló.

Joan se personó ante el juez por voluntad propia para saber sobre la detención de su esposa y declaró que hacía años que no vivía con ella y que no tenían hijos, que tampoco sabía de donde había salido Angelita, por lo que la identidad verdadera de la niña se veía difícil de averigüar.

Finalmente Enriqueta declaró que se la había cogido a su cuñada cuando era una recién nacida, a la que había hecho creer que la niña había muerto al nacer.

Cuando inspeccionaron el piso por segunda vez, encontraron el saco del que hablaban las niñas, que contenía ropa de niños llena de sangre y el cuchillo. También encontraron otro saco con ropa sucia y que en el fondo tenía huesos humanos de pequeñas dimensiones, al menos treinta.

Los huesos tenían marcas como de haber estado expuestos al fugo.

También encontraron un salón que estaba muy bien decorado con un armario con vestidos muy bonitos de niño y niña. El salón contrastaba con el resto del piso, que era austero, pobre y maloliente.

Había otra habitación cerrada con llave, en la que encontraron el horror que escondía Enriqueta Martí. Allí habían unas cincuenta jarras, palanganas con restos humanos en conservación: grasa hecha manteca, sangre coagulada, cabellos de niños, potes, esqueletos de manos, polvo de huesos, potes con las pociones, ungüentos preparados para su venta y pomadas.

Siguieron inspeccionando, registrando pisos donde Enriqueta había vivido: uno en la calle Tallers y otro en la calle Picalqués y una casita en la calle Jocs Florarls en Sants. En cada uno de ellos encontraron falsas paredes y en los techos restos humanos.

En el jardín de la calle del Jocs Florarls, encontraron una calavera de un niño de tres años y otros huesos de niños de 3, 6 y 8 años. Algunos de los restos todavía tenían piezas de ropa, como un calcetín zurzido, que daba a entender que era pobre, por lo que aquello dio la pista de que Enriqueta tenía costumbre de secuestrar a niños de familias muy pobres y de escasos recursos para buscar a sus hijos desaparecidos.

En otra vivienda de Sant Feliú de Llobregat, propiedad de la familia de Enriqueta, se encontraron restos de más niños en jarrones y potes, además de algunos libros de remedios. Esta casa pertenecía a la familia de Enriqueta y era conocida en la población por el sobrenombre de "Lindo", pero estaba cerrada por la mala administración del padre de Enriqueta, según declaró el marido de la asesina, Joan Pujaló.

En el piso de la calle Ponent encontraro un libro muy antiguo con tapas de pergamino, un libro de notas con recetas escritas y posiciones con una caligrafía muy elegante, un paquete de cartas y notas escritas en lenguaje cifrado y una lista con nombres de familias y personalidades muy importantes de Barcelona.

La lista fue muy polémica entre la población, ya que se creyó que era la lista de los clientes más ricos de Enriqueta, los que pagaban por la atrocidad de comprar restos humanos para curar su salud por el hecho de ser ricos o por sus crímenes de pederastia.

La policía intentó que esta lista no viera la luz, pero corrió el rumor de que habían políticos, médicos, empresarios o banqueros.

La Semana Trágica estaba muy presente entre las autoridades y con el temor de que hubiera aun motín popular, calmaron los ánimos de la gente haciendo que el "ABC" publicara un artículo donde se explicaba que en la famosa lista habían solamente nombres de personas a las que Enriqueta mendigaba y que estas familias y personalidades habían sido estafadas por las mentiras y ruegos de la asesina.

Enriqueta fue encarcelada en la prisión "Reina Amalia" (demolida en 1936), en espera de juicio.

Allí intentó suicidarse cortándose las venas con un cuchillo de madera, algo que hizo estallar la indignación popular porque la gente quería que Enriqueta llegase a juicio y fuese ajusticiada con el "garrote vil".

Las autoridades de la prisión hicieron saber por medio de la prensa que habían tomado medidas especiales para que Enriqueta no se quedara nunca sola, haciendo que tres de las reclusas con más carisma de la prisión compartieran celda con ella. Las presas tenían instrucciones específicas de destaparle las sábanas en caso de que se tapara y así evitar que se abriese las venas con los dientes.

Ni con estos cuidados fue posible, Enriqueta nunca fue a juicio por sus crímenes. Un año y tres meses después de ser detenida murió. Esto causó gran conmoción y mucha indignación entre la gente.

Unas presas la lincharon en el patio del penal acabando con su vida. En aquellos momentos el proceso de la asesina se encontraba en fase de instrucción.

Con el asesinato de Enriqueta no hubo oportunidad de que en el juicio se supiese toda la verdad y secretos que escondía esta cruel asesina.

El 12 de mayo de 1913, Enriqueta Martí murió de una larga enfermedad (para calmar al pueblo) aunque en realidad falleció como resultado de la brutal paliza que le propinaron sus compañeras de cárcel.

Fue enterrada en una fosa común del Cementerio del Sudoeste, en la montaña de Montjuic de Barcelona con la mayor discreción.

No pudo ir a juicio pero hay algunas declaraciones de Enriqueta:

Cuando fue interrogada por la presencia de Teresita en su casa, ella dijo que se la había encontrado perdida y famélica el día antes en la Ronda de sant Pau. Claudia desmintió aquello, ya que la había visto en la casa muchos días antes de la detención de la asesina.


También había cambiado su primer apellido, de Martí a Marina. Con este falso apellido se hacía conocer y alquilaba los pisos de los que casi siempre la echaban por no pagar las rentas. Durante las declaraciones a la policía confesó su auténtico apellido, algo que corroboró su marido Joan Pujaló.

La interrogaron por la presencia de huesos y otros restos humanos, así como por las pociones, cataplasmas, cremas, pomadas y botellas con sangre que habían preparadas para vender y que se encontraban en las casas, así como aquel cuchillo para desguazar.

Le hicieron saber que los huesos habían sido sometidos a altas temperaturas, quemados o cocidos, según los forenses.

La asesina, primero argumentó que ella hacía estudios de anatomía humana, aunque presionada por los interrogatorios acabó confesando que era curandera y que utilizaba a los niños como materia prima para fabricar sus remedios.

También dijo que era una experta y que sabía como confeccionar los mejores remedios, que sus preparados eran muy bien pagados por la gente más adinerada de la ciudad y por aquellos de mejor posición social.

Hubo un momento de debilidad en el que sugirió que se investigaran las viviendas de las calles Tallers, Picalqués, Jocs Florals y su casa de Sant Felíu de Llobregat. En aquel momento, ya sabía que estaba condenada y quería beneficiarse por los servicios que había dado como proxeneta a los pedófilos, pero no llegó a decir ni un solo nombre de ninguno de sus clientes.

Cuando le preguntaron por Pepito, ella dijo que ya no estaba con ella porque se lo había llevado al campo al ponerse enfermo. Le dio la misma excusa que a Claudia, cuando ésta le preguntó por el niño al extrañarle no verlo ni escucharlo.

Según Enriqueta, Pepito había llegado a sus manos porque una familia se lo había confiado para que se hiciera cargo de él.

Las autoridades sabían de la existencia de Pepito gracias al testimonio de la niña y la vecina, ya que una había convivido con él y la vecina lo había visto en alguna ocasión.

Cuando Angelita explicó el asesinato, además de las pruebas que encontraron en el saco que contenía la ropa y cuchillo, además de los restos de grasa fresca, sangre y huesos, no creyeron la excusa de la asesina.

Los restos eran de Pepito.

Enriqueta tampoco llegó a decir nada sobre la familia que "supuestamente" se lo había confiado, quedando más que claro que el niño había sido secuestrado como otros muchos.

Hubo una aragonesa que reconoció a Enriqueta como la secuestradora de su bebé, de tan sólo unos meses, seis años antes, en 1906. Al parecer, Enriqueta se comportó con una extraordinaria amabilidad hacia la mujer, que estaba exhausta y famélica por el largo viaje desde su tierra a Barcelona, entonces consiguió que le dejara al bebé. Se alejó con una excusa de la madre y desapareció. La mujer jamás logró recuperar a su hijo ni tampoco llegó a saber qué se hizo con él, seguramente ese bebé formo parte de todos los remedios de la asesina.

A Angelita la intentó hacer pasar por hija de ella y de Joan Pujaló, incluso enseñó a la niña para que dijera que su padre se llamaba Joan, pero la niña desconocía sus apellidos y no había visto nunca a su supuesto padre.

Joan negó la paternidad de esa niña, ya que nunca la había visto y Enriqueta ya le había mentido en ocasiones anteriores con falsos embarazos y falsos partos. En un exámen médico, se comprobó que Enriqueta no había parido nunca.

Finalmente Enriqueta dijo que Angelina era hija de su cuñada Maria Pujaló, que se la había robado cuando asistió al parto y le había dicho a su legítima madre que la criatura había muerto al nacer.

No existen otros testimonios de Enriqueta, ya que no hubo juicio y no se le pudieron hacer las preguntas que habían estudiado durante meses sobre este caso.

La Vampiresa de Barcelona pasó a la historia negra de España y del mundo en cuanto a crímenes en serie.

Durante muchos años se ha recordado a esta asesina con horror, formando parte de las pesadillas de muchas personas que vivieron en aquella época pensando lo que podía haber pasado con sus propios hijos y peor todavía, el lamento de las personas que los habían perdido sin imaginarse nunca que habían sido secuestrados para ser vendidos a pedófilos, torturados, asesinados y utilizados para comerciar con cada uno de los elementos que componían sus pequeños cuerpos.
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Sweeney Todd - Barbero asesino

Hay una leyenda del siglo 19 que aunque dijeron que era cierta, nunca se ha llegado a demostrar para suerte de muchos londinenses.

Se encuentra en el número 186 de Fleet Street, en un escondido callejón llamado de "la Gallina y los Pollos" (Hen and Chickens Courts).

El asesino de Fleet Street tiene allí su barbería donde se dice que seleccionaba a sus víctimas cuidadosamente. Prefería elegir a personas que vinieran de pueblos de las afueras de Londres o extranjeros, personas que nadie echara de menos en mucho tiempo.

Sweeney Todd conseguía atraer a sus clientes con algunas artimañas, después las afeitaba y degollaba en la trastienda con su navaja. Arrastraba los cadáveres por un túnel subterráneo a la calle de Bell Yard, muy cercana al lugar y allí tenía a su complice, la Señora Lovett, que regentaba un bar donde se vendían las mejores y más ricas empanadas de Londres.

Los clientes no sabían la procedencia de los ingredientes que utilizaba la mujer.

Parece ser que Sweeney fue procesado y ahorcado en Tyburn en enero de 1802 frente a una gran multitud de gente, pero nunca se ha encontrado ningún documento ni reportajes en prensa sobre este proceso de ejecución.

Nunca se ha logrado demostrar nada sobre estos hechos aunque decían que eran reales.

No obstante, la leyenda sigue viva a día de hoy.
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Anatoli Onoprienko - Ciudadano "O" - Mayor asesino de la historia de Ucrania


Nació en Zhytomyr - Ucrania, el 25 de Julio de 1959. Conocido como "La Bestia de Ucrania", "El Exterminador" y "Ciudadano O".

De estatura media y con aspecto de deportista, es una persona educada, racional, con una excelente memoria y sin piedad alguna ni arrepentimiento.

Soltero y padre de un niño, él mismo ha reconocido que su infancia había sido muy difícil, su madre murió cuando él tenía 4 años y su padre y hermano mayor lo habían abandonado en un orfanato.

Se embarcó como marino y había sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye. Después emigró al extranjero para trabajar como obrero, aunque según confesó después su fuente de ingresos eran los robos y asaltos.

Todo comenzó a finales de los años 80.

En 1989, él junto a su socio Serhiy Rogozin, robaron y mataron a nueve personas.

Con la policía pisándole los talones, decidió abandonar el país ilegalmente para recorrer Francia, Grecia, Austria y Alemania, donde incluso estuvo seis meses arrestado por robo, después fue expulsado del país.

En 1995 volvió a Ucrania.

Entre octubre de 1995 y marzo de 1996, la región de Zhitomir vivió aterrorizada por una serie de 43 asesinatos.

La nochebuena de 1995, se produjo un ataque en la vivienda de la familia Zichenko. El padre, la madre, dos niños muertos y la casa incendiada después para no dejar huellas. De este espantoso crimen múltiple sólo obtuvo un botín de un crucifijo de oro con cadena, un par de alianzas y dos pares de pendientes.

A los seis días repitió con otra familia, asesinando a sus cuatro miembros. Hasta ocho familias fueron asaltadas y asesinadas durante aquellos meses en las regiones de Odesa, Lvov y Dniepropetrovsk.

Onoprienko, seguía los pasos del legendario Andrei Chikatilo, ambos mataron al mismo número de víctimas, aunque son muy diferentes.

Chikatilo, ejecutado en 1994, era un maniaco sexual, sólo mataba a mujeres y niños. Violaba y mutilaba a sus víctimas, a veces se comía las vísceras. Sin embargo Onoprienko, era un ladrón que mataba por robar, con una brutalidad extrema, pero nada que ver con escenas del maniaco sexual. Chikatilo realizó sus matanzas en once años, sin embargo Onoprienko en seis meses.

Tras cometer estos crímenes, en Ucrania se inició una de las investigaciones más grandes y complicadas, después de la iniciada para la detención de Andrei Chikatilo. El Gobierno ucraniano envió a Zhitomir a una buena parte de la Guardia Nacional más de 2000 investigadores de la policía local y federal.

Los policías es sus investigaciones hicieron una lista y en ella aparecía un hombre que viajaba con mucha frecuencia por el sudoeste de Ucrania para visitar a su novia.

En marzo de 1996, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) detuvieron a Yury Mozola, un joven de 26 años, como sospechoso de los asesinatos. Estuvieron torturandolo durante seis días, mediante fuego y cargas eléctricas. El joven se negaba a confesar los hechos y murió en medio de la tortura. Siete responsables de la muerte de Mozola fueron encarcelados por este hecho.

Las sospechas se dirigían cada vez más a Onoprienko, encontraron las pruebas definitivas en el apartamento de su novia y su hermano. Una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las víctimas terminaron por confirmar que estaban detrás del asesino en serie.

Cuando la policía le pidió los documentos identificativos en la puerta de su casa, Onoprienko se resistió, incluso intentó conseguir un arma para defenderse.

Fue arrestado y confesó ocho crímenes perpetrados entre 1989 y 1995. Negó el resto de los asesinatos, aunque pronto admitiría que en seis años había matado a 52 personas.

No se arrepentía de ninguno de sus actos, en una ocasión afirmó que oía una serie de voces en su cabeza de unos "dioses extraterrestres" que lo habían escogido por considerarlo "de nivel superior" y le habían ordenado llevar a cabo todos los crímenes. Aseguró también que poseía poderes hipnóticos y que podía comunicarse con los animales a través de telepatía, además de poder detener el corazón con la mente a través de ejercicios de yoga.

Lunes 23 de Noviembre de 1998, se iniciaba en la ciudad de Zhitormir, el esperado juicio del ucraniano acusado de haber asesinado a 52 personas. La gente gritaba pidiendo su cabeza y él se mantenía frío, calculador, con mucha calma. Seguía sin arrepentirse de sus crímenes, lo había confesado en una declaración entregada a la prensa por su abogado antes del juicio.

Reconoció ante el juez que había matado a 52 personas, 42 adultos y 10 niños, entre los años 1989 y 1996.

considerado como el mayor asesino de toda la historia de Ucrania y de la antigua Unión Soviética. Los familiares de las víctimas y el pueblo lo califican de "bestia demoníaca", "animal" o "ser monstruoso".

El juicio de este asesino en serie fue uno de los más complejos y costosos de toda la historia judicial en Ucrania, con más de 400 testigos y centenares de especialistas que pasaron por el estrado.

Los informes de los peritos médicos calificaron a Onoprienko como un hombre perfectamente cuerdo que podía y debía de asumir las consecuencias de sus actos.

Él mismo se definía como un "ladrón" que mataba para robar a sus víctimas.

La acusación pidió la pena de muerte, incluso el Presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, dio explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecución de la pena de muerte que su país mantiene desde marzo de 1997.

El fallo del juicio fue culpable, aunque la pena de muerte fue conmutada por la cadena perpetua.
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El vagabundo de la muerte, "El Arropiero"


El Arropiero, Manuel Delgado Villegas

Sevilla, 25 Enero 1943 - 02 Febrero 1998

Lo detuvieron a comienzos de 1971 en el Puerto de Santa maría - Cádiz, por estrangular a su novia, que apareció con los leotardos anudados al cuello. Los policías se encontraron ante un necrófilo, ya que Manuel reconoció que tuvo relaciones sexuales varias veces con el cadáver.
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Familia Sawney Beane


Esta historia se dice que es cierta, otros que es una leyenda.
Sawney Beane, en el siglo XVI, no se sabe exactamente la fecha, nació en el seno de una familia granjera a las afueras de Edimburgo.

Junto a su mujer, inició un largo viaje al lado opuesto del país. A mitad del camino decidieron ocultarse en una caverna profunda. La entrada era una pequeña grieta a través de la cual se extendía una cueva de alrededor de una milla.

Allí estarían viviendo los siguientes 25 años.
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