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Hitler - Biografía - Parte V - Dictadura - Incendio del Reichstag - La Ley Habilitante

Aunque Hitler había llegado al poder, no se encontraba en una situación segura, porque las mismas fuerzas que habían motivado la renuncia de los tres últimos cancilleres seguían vigentes y tenía que tratar con el Presidente Hindenburg y su camarilla, que estaban respaldados por el Ejército y por su propio gabinete de ministros, controlado por los conservadores e industriales y donde los nazis eran minoría.

El Partido Nazi tampoco tenía asegurados a los 4 millones de "camisas pardas" que, liderados por Ernst Röhm, mostraban su desacuerdo ante el hecho de que tantos elementos conservadores compartieran el gobierno con hitler. Además de las fuerzas políticas opositoras en el Parlamento, socialdemócratas y comunistas, que estaban controlando algunos gobiernos regionales. Pero al final no fueron un problema porque aunque éstas, estaban en contra del nazismo, nunca se juntaron para hacerles frente.

Hitler tenía al 34% del Parlamento bajo su control, pero todavía tenía que recurrir al "anciano caballero" Hindenburg, para lograr aprobar sus leyes.

Franz von Papen, vice-canciller, gozaba del apoyo de Hindenburg y estaba seguro de que "en dos meses habremos arrinconado tanto a Hitler que se pondrá a chillar" y no fue el único, porque la prensa en general creía lo mismo: "La composición del gabinete no deja a herr hitler la menor posibilidad de colmar sus ambiciones dictatoriales" (The New York Times, 31 de enero de 1933)

Hitler era consciente de todo ello y ocultó sus planes revolucionarios. En sus primeras apariciones evitaba alarmar a los ciudadanos pero de inmediato comenzó a trabajar para ir adquiriendo más poder.

Saboteó las conversaciones con el Partido del Centro y le dijo a su gabinete que eran necesarias nuevas elecciones. Hugenberg y Papen protestaron por esto y Hitler los calmó asegurándoles que no cambiaría la composición del gabinete sin importar el resultado.

Las nuevas elecciones parlamentarias se fijaron para el 5 de marzo y Hitler, para la campaña pudo hacer uso de los recursos de Estado, además, contó con el apoyo importante de algunos grupos industriales, que después de que Hermann Göring les asegurara que probablemente serían las últimas elecciones "en los próximos cien años", donaron tres millones de marcos de la época para la causa nazi.

Además, días antes, Hitler había cenado con diversos líderes del ejército y aunque había llamado al rearme en Alemania, los resultados fueron mixtos y aunque muy pocos, de los altos oficiales eran los que tenían sentimientos democráticos y eran muchos los que querían una dictadura militar, desconfiaban de los nazis.

Hitler no se contentó con todos estos recursos de campaña y empezó a colocar trabas a los partidos de la oposición, jugaba sucio en su propio beneficio. A través de decretos presidenciales, impuso restricciones a los mítines políticos y restricciones a la prensa, además, consolidó la autoridad de un gobierno paralelo regional en Prusia y colocó a Göring al mando de la policía estatal. Poco tiempo después, la policía prusiana con la ayuda de las "camisas pardas" empezó a disolver las concentraciones opositorias; sólo los opositores más ilusos acudían a la policía cuando eran hostigados por los nazis. Pronto, otros siete gobiernos regionales de los estados más pequeños, fueron ursurpados por los nazis, que establecieron autoridades paralelas.

Una semana antes de las elecciones, el edificio del Reichstag fue incendiado, ocurrió el 27 de febrero de 1933. Aunque existen muchas dudas de la autoría de aquellos sucesos, Hitler se benefició claramente de este crímen.

La policía atrapó a un comunista neerlandés llamado Marinus van der Lubbe en la escena del crimen y Göring comenzó a acusar a los comunistas de querer ejecutar un golpe de Estado. La prensa nazi copió su discurso de manera inmediata y al día siguiente, Hitler no perdió el teimpo en presentar un decreto de emergencia de seis artículos, redactados por Göring, en los que solicitaba la suspensión de varios artículos de la Constitución de Weimar, con el objetivo de "proteger los documentos culturales alemanes", pero en realidad, el llamado Decreto del incendio del Reichstag, acababa con todos los derechos que suelen defender las anciones democráticas: "la libertad de expresión", "el respeto a la propiedad privada", "la libertad de prensa", "la inviolabilidad del domicilio, de la correspondencia y de las conversaciones telefónicas" y "la libertad de reunión y de asociación".

Por si esto fuera poco, estos artículos permitían al gobierno nacional intervenir cualquier gobierno regional que considerara incapaz de mantener el orden de su estado.

Papen y Meissner apoyaron este decreto y el anciano Presidente Hindenburg lo firmó.

Con estos poderes en la mano, los nazis dieron rienda suelta a sus propósitos y la persecución se intensificó, se arrestaron a dirigentes comunistas para ser enviados a campos de concentración y desde los medios del Estado se inició una campaña de alerta contra el "terror comunista", con el que intentaban convencer a los ciudadanos alemanes de que, a menos que no votasen por los nazis, el país entraría en una guerra civil.

Hitler también moderó su discurso y aseguró que sólo necesitaba cuatro años en el poder y minimizó su antisemitismo en público, como dejó constancia el futuro Presidente de Alemania en la post-guerra, Theodor Heuss: "Vocifera mucho menos. Ha dejado de vomitar fuego contra los judíos y en estos días es capaz de pronunciar un discurso de cuatro horas sin mencionar la palabra "judío". (Theodor Heuss, sobre el discurso hitleriano antes de las elecciones parlamentarias de Alemania de 1933).

Las últimas elecciones democráticas bajo el gobierno de Hitler se celebraron el 5 de marzo de 1933 y aunque el dictador había hecho una intensa campaña electoral, además de la persecución contra sus opositores, tampoco consiguió la mayoría parlamentaria, obtenidendo el 44% de los escaños.

Hitler controlaba la mitad del Parlamento con la alianza de los nacionalistas de Hugenberg, pero para poder llevar a cabo su revolución nacional necesitaba dos tercios de los escaños y encontró la solución más rápida, haciendo uso de su decreto del incendio del Reichstag, arrestó a todos los diputados comunistas y unos pocos socialdemócratasrolaba la mitad del Parlamento con la alianza de los nacionalistas de Hugenberg, pero para poder llevar a cabo su revolución nacional necesitaba dos tercios de los escaños y encontró la solución más rápida, haciendo uso de su decreto del incendio del Reichstag, arrestó a todos los diputados comunistas y unos pocos socialdemócratas, pasando por alto la inmunidad parlamentaria de la que gozaban.

Ahora, por la fuerza, Hitler contaba con los diputados suficientes para cambiar la Constitución y obtener más poder.

Pero antes de adquirir todo ese poder, realizó un acto simbólico que tranquilizara a los movimientos representados por el presidente Hindenburg, que eran los militares, los junkers y los monarquistas.

El 21 de marzo, que era la misma fecha en la que Bismarck había inaugurado el primer Parlamento del Imperio Alemán, Hitler inauguró el Primer Parlamento del Tercer Reich.

Para ello, utilizó la iglesia del cuartel de Potsdam, que era un sitio de importancia histórica par alos militaristas prusianos y Goebbels se esforzó en que aquello pareciera o diera la impresión de que Hitler estaba subordinado al anciano presidente.

El embajador francés que estuvo presente en la ceremonia dijo después: "Después del llamativo compromiso hecho por Hitler en Potsdam, ¿cómo podrían estos hombres -Hindenburg y sus amigos, los Junkers y los barones monarquistas, Hugenberg y sus alemanes nacionalistas, los oficiales del Ejército alemán- ... dudar en concenderle su entera confianza, en cumplir todas sus peticiones, en concenderle todos los poderes que exigiera? (André François-Poncet, embajador francés en Alemania entre 1931 y 1938).

El Parlamento Alemán, el 23 de marzo de 1933, reunido en la Ópera Kroll, aprobó la "Ley para aliviar las penurias del pueblo y del Reich", que era conocida como la "Ley habilitante de 1933".

Hitler pronunció un discurso muy moderado en contraste con lo que hacía normalmente, prometió usar sus poderes sólo en casos esenciales y se comprometió con todas las clases, además, pregonó por la búsqueda de la paz en Occidente e incluso en la Unión Soviética. Pero al finalizar su exposición, no dejo claro que si no obtenía esos poderes legalmente en el Parlamento, su gobierno los obtendría a través de otros métodos mucho más violentos.

Los únicos en votar en contra de Hitler fueron los socialdemócratas, el Zentrum cedió después de que Hitler les prometiera que toda ley suya podría ser vetada por el Presidente Hindenburg, así, 441 diputados aprobaron la ley contra 94 diputados socialdemócratas.

Hitler, con esta ley, por un período de cuatro años, tomaba todos los poderes del Poder Legislativo y ganaba la capacidad de poder decretar leyes que "podrían desviarse de la Constitución". Pero para no ganarse la enemistad con el Presidente, los poderes del mismo seguían intactos.

De esta manera, el Reichstag alemán no tenía nada que hacer frente al Canciller, quedando en la absoluta impotencia, algo que se mantendría hasta la post-guerra.

A partir de este momento, Alemania entraría en un proceso conocido como Gleichschaltung (coordinación), que significaba que tanto el Estado como la sociedad estaban empezando a ser asimiladas por el Partido Nazi y sus organizaciones.

Hitler tenía el objetivo de unificar a Alemania bajo un totalitario gobierno central, por lo que primero enfiló la ley habilitante contra el federalismo alemán. Los gobiernos de los estados más grandes, que eran Prusia y Baviera, ya habían sido usurpados y los gobiernos de otros estados más pequeños corrieron la misma suerte en muy poco tiempo.

El 31 de marzo, con ayuda de Wilhelm Frick, Hitler promulgó una ley que disolvía todas las dietas regionales y ordenaba su reconstitución bajo los resultados de las últimas elecciones nacionales. Una semana después, apuntó gobernadores para cada estado, concediéndoles la facultad de disolver las dietas (asambleas) y destituir a los jueces. Así, todos los gobiernos regionales empezaron a seguir las directivas de Berlín y Hitler logró acabar con la autonomía que los históricos estados alemanes habían defendido desde la Guerra de los Treinta Años.

Su siguente objetivo eran los sindicatos, que eran otras de las poderosas organizaciones obreras que habían contrarrestado exitosamente unb golpe de derecha en 1920, pero antes de acabar con ellas, Hitler y Goebbels, ahora Ministro de Propaganda, se esforzaron primero en ganarse la confianza de la clase obrera, después de restablecer el 1 de Mayo como día festivo. Los nazis organizaron manifestaciones de obreros por todo el país y Hitler en persona habló en el aeropuerto de Tempelhof frente a cien mil trabajadores, promoviendo el motto "Honor, trabajo y respeto para el trabajador".

El 2 de mayo, la actitud del gobierno cambió drásticamente y todos los sindicatos fueron disueltos y "coordinados" de manera forzosa en un sindicato único, el "Frente Alemán del Trabajo". Sus líderes fueron colocados bajo "custodia protectora", que implicaba la internación en un campo de concentración, ni siquiera los que habían estado colaborando con el régimen nazi se salvaron.

Los sindicatos católicos fueron los únicos que se libraron durante dos meses, pero después recibieron el mismo trato. Desde aquel momento, los representantes sindicales eran elegidos directamente por Hitler y como los contratos firmados por estos eran legalmente vinculantes, las huelgas quedaban prohibidas de hecho, directamente.

La oposición, llegado este punto, se encontraban en una situación muy difícil, tan indefensos e impotentes que se empezaron a doblegar ante la mínima presión del gobierno nacional.

El 10 de mayo, se confiscaron todas las propiedades del Partido Socialdemócrata y se cerraron sus periódicos. Ellos respondieron eligiendo una nueva directiva más tolerante al nazismo, pero tres días después, Wilhelm Frick, también disolvió ese movimiento porque lo consideraba "subersivo".

Los líderes socialdemócratas acabaron todos como los comunistas, en campos de concentración.

El Partido Popular Alemán y el Partido Democrático Alemán, que eran los defensores de la democracia alemana, se disolvieron voluntariamente a iniciois de julio, después lo hicieron los partidos católicos, el Partido Popular de Baviera, que también se disolvió el 4 de julio y su aliado Alemán, el partido de Hugenberg, que una semana después renunció a su cargo de Ministro de Agricultura y disolvió el partido, también de forma voluntaria.

Hitler ya tenía a toda la oposición neutralizada y entonces propuso a su gabinete ilegalizar todos los partidos excepto el Partido Nazi. Este gabinete había sido modificado, Hjalmar Schacht era el nuevo Ministro de Economía y contaba ahora con ocho nazis; y aunqeu el conservador Franz von Papen, permanecía en el gobierno como Vice-canciller, estaba muy consciente de que su posición no servía para nada. La Ley del partido único fue aprobada el 14 de julio, sin oposición prácticamente dentro del gabinete.

Hitler seguía esforzándose mientras tanto en "coordinar" la sociedad alemana con el Partido, al mismo tiempo intentaba mantener al margen de la sociedad a los elementos raciales "inferiores".

El 1 de abril llamó a un boicot contra los negocios judíos, como respuesta a una "campaña mediática" que supuestamente los Estados Unidos e Inglaterra habían iniciado en su contra.

Albert Einstein, fue una de las víctimas de este período, cuyos activos del banco fueron embargados después de que se descubriera una arma letal en su casa: un cuchillo con el que cortaba el pan.

Los "camisas pardas" se enfrentaron a los negocios judíos, pero no hubo mucha violencia y la ineficaz medida tuvo que ser levantada tres días después.

Hindenburg salió de su letargo con este boicot, aunque sólo temporalmente. El Presidente le recriminó a Hitler el hecho de que los veteranos de guerra judío no estaban siendo tratados como ciudadanos alemanes y Hitler le hizo una vaga promesa para calmarlo, pero el 7 de abril promulgó leyes prohibiendo la presencia de judíos en la administración pública y restringió también su presencia en la abogacía y la medicina. Después limitó el número de estudiantes judíos en las universidades con el pretexto de prevenir "hacinamiento".

A pesar de todo, estas medidas de 1933 no fueron consideradas como peligrosas por muchos judíos, que creían que el objetivo de Hitler se limitaba a hostigar a los judíos que emigraban de Europa Oriental.

El poder de Hitler se afianzó poco tiempo después, cuando murió el Presidente de la República Hindenburg, el 2 de agosto de 1934. Hitler ocupó los cargos de canciller y presidente, nombrandose así mismo Führer.

Eliminó a todos los oponentes de su propio partido y a los coraboradores de los que dudaba, en la que fue llamada la "Noche de los cuchillos largos", iniciando así un proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos, porque los consideraba "enemigos de Alemania" y "razas impuras", lo que le llevó a reasignar las directrices de los campos de concentración para efectuar la liquidación sistemática de comunistas, judíos, testigos de Jehová (Bibelforscher), gitanos, enfermos mentales y homosexuales entre otros, así como a un intenso rearme.

Todas las fábricas y factorías comenzaron a trabajar en la maquinaria de rearme y además, para absorber mano de obra desocupada se comenzaron a construir las modernas Autobahns o carreteras.
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